La semana antes de la Huelga General oí en el gimnasio cómo le decían al monitor que el 29 de Septiembre tenía que abrir el gimnasio. Unos porque ellos trabajaban, otros porque ellos hacían huelga y así podían entrenar más y mejor. Ante las quejas del monitor, le decían que su trabajo consistía en estar ahí mirando y que eso no era un trabajo. La misma gente que paga a dos meses vencidos.
Denigrando el trabajo de los responsables del gimnasio consiguieron su objetivo: que el gimnasio abriera para que ellos ( bien jodidos por no poder ir a la Huelga, bien ociosos porque hacían Huelga) pudieran ir y hacer sus hora y pico de pesas y cháchara.
El 29 de Septiembre, con una alarmante cifra de parados, mucha gente decidió no ir a la Huelga. Cosa a la que tienen perfecto derecho. El motivo alegado es que la Huelga era por los funcionarios, que son personas vagas, que cobran demasiado, y que tienen unas condiciones demasiado buenas para lo poco que hacen.
Otros sí fueron a la Huelga, y aprovecharon para ejercer su derecho como consumidores e irse de tapas y vinos, eliminando así el efecto de la Huelga. Porque los camareros no tienen tampoco derecho a Huelga, porque si no vamos de bares, ¿qué vamos a hacer en ese día de asueto? Una opción nada descabellada era ir a la marcha convocada en una situación peliaguda que aún dura, pero el problema es que no iba con ellos. No iba con parados, autónomos, empresarios, jubilados, estudiantes, becarios, o trabajadores no cualificados. Iba principalmente de funcionarios. Los sindicatos no quisieron o no supieron incluir a todo el mundo, pero los excluidos decidieron, en su mayoría, que aquello no iba con ellos.
Hace casi diez años, la tripulación de cabina de Iberia se declaró en huelga por su situación laboral. A la opinión pública le pareció fatal porque los pilotos ganaban más que ellos y porque las azafatas, para estar luciendo palmito en un avión, cobran demasiado. Pero la verdad es que ellos llevaban a su vez, diez años con el sueldo congelado mientras la empresa generaba beneficios.
Los guionistas, hace unos dos años en la junta de ALMA, plantearon la remota posibilidad de convocar una huelga. Idea que cayó en picado por muchos impedimentos, como la falta de un sindicato con poder que les(nos) apoyara, y la falta de afiliados. Entre otros. La opinión pública, al enterarse, lo dijo bien claro: alguien que hace semejantes mierdas no debería tener derecho a huelga, y a sueldo tampoco.
Hace un año, salieron las fotos de las hijas de Zapatero en la reunión con Obama. Los internautas respondieron llamándolas feas, gordas, asquerosas, y haciendo jocosos fotomontajes sobre las dos menores. El motivo era que eran las hijas de Zapatero y ya no tenían derecho al honor, la intimidad, y la propia imagen.
Hace mes y poco, una chica me contó cómo una modelo, al sentirse indispuesta, fue empujada a la ducha, regada con agua fría, y abofeteada. Cuando estaba “recuperada”, la pusieron a desfilar. Porque las modelos, como todo el mundo sabe, son tontas, anoréxicas, y tienen un trabajo muy fácil de desempeñar.
Hace nada, un amigo ha conseguido un trabajo por el que cobra menos de la mitad que sus compañeros. La respuesta unánime a su alrededor ha ido desde “los comienzos son duros” hasta “no te quejes, que es un trabajo”. Pasando por el imprescindible “Pues es mucho más de lo que cobran la mayoría de los jóvenes de tu edad”.
El viernes 3 de diciembre, los controladores aéreos se dieron de baja porque no podían convocar huelga. Un Decreto Ley les había impuesto unos servicios mínimos del 100% en caso de huelga. Es decir, que no tenían derecho a huelga.
Al ser el comienzo del Puente de la Constitución, pilló a todo el mundo de vacaciones y montó en cólera. Pidieron desde despidos hasta cárcel. El problema, como ya sabréis, se ha paliado con la militarización del sector, que se enfrentaba si no volvían al trabajo, a pena de cárcel de ocho años y a la expropiación de bienes. Cosa que a casi todo el mundo le parece muy bien porque los controladores tienen demasiado.
Pero la verdad es que pasan algunas cosas, como las siguientes:
-Que las horas extra de los controladores son obligatorias.
- Que es el quinto Decreto Ley que se hace en el último año, tras muchas negociaciones infructuosas desde que Pepiño Blanco señaló con el dedo a este gremio de haber provocado la crisis con sus elevados sueldos.
-Que ningún controlador cobra 250.000€.
- Que han esperado a que pasen las Elecciones Catalanas para lanzar este último Decreto Ley, en el que también se elimina la ayuda de 400€ para los parados, cosa de la que por supuesto nadie ha hablado.
-Que los controladores llevan un año denunciando su situación sin que ningún medio de comunicación se haga eco.
- Que llevan un año sin vacaciones.
- Que se pretenden eliminar derechos de los trabajadores mediante este decreto.
- Que los recortes en los sueldos (lógicos en casos de crisis) no se han anunciado con tiempo, sino que han llegado de golpe y porrazo a las nóminas, y aun siendo más de la media, la gente organiza su vida en torno a lo que gana, y si a alguien le quitas el 40% de sus ingresos, le descuadras todo su sistema de vida.
- Que los controladores ahora mismo no pueden acudir a ningún debate puesto que están bajo la ley marcial impuesta por un gobierno socialista que siempre se ha mostrado anti castrense.
- Que no hay militares con formación suficiente para suplir a todos los controladores aéreos.
- Que hace falta una carrera, un complicado examen de acceso, un año de formación con dedicación íntegra, y un periodo variable de habilitación para ser controlador aéreo.
-Que si hubiera habido un moribundo o alguna emergencia similar, esos vuelos se hubieran pasado por Aviación Militar, que es por donde van normalmente.
-Que se llevan más de cinco años sin convocar plazas a controlador aéreo, a pesar de las insistencias de los que estaban ejerciendo.
- Que no se puede controlar durante ocho horas seguidas porque nadie da tanto de si. Es como si a un profesor de spinning le exigieras dar ocho horas seguidas, pero con la diferencia de que si se equivoca, al monitor de spinning no se le cae ningún avión.
Para información detallada, podéis acudir a este post de Bloguionistas, a este blog de una controladora, a la página de los controladores, a esta entrevista, o a incluso al BOE.
Estos detalles, desconocidos para la gran mayoría de los ciudadanos, han sido ninguneados por una gran parte de la opinión pública (y ya no digamos de los medios) ante el grito de que los controladores tienen demasiados privilegios, que han abusado de todos los ciudadanos, que las vacaciones son sagradas, y que si ellos estuviesen en mis condiciones (aquí cada uno pone su ejemplo) estarían mucho peor. Y es verdad.
Pero pensad que hoy le ha tocado a los controladores, pero mañana puede ser a vosotros. Y llegará gente diciendo que no os va tan mal, que habría muchos parados deseando ocupar vuestro puesto por mucho menos, o que al menos tenéis trabajo, o que con lo que ganáis no tenéis derecho a quejaros (porque si tú ganas 1.200€ siempre habrá uno que ganará 800€). En vez de protestar por mejorar nuestras respectivas condiciones, lo mejor es asegurarse de que a todo el mundo le va mal, para que estemos todos igual.
Y da la casualidad de que mi madre es controladora aérea. Motivo por el cual llevo años (desde bien pequeña) aguantando comentarios sobre lo ladrones que son los que son como mi madre, lo injusto que es que ella gane tanto, y la de dinero que tenemos que tener ahorrado. Incluso ha habido gente que me ha llegado a sugerir que mi situación es irrelevante porque a mi madre le va bien. Así que yo no tengo derecho a un trabajo fijo o al menos estable. El punto álgido lo he vivido en las últimas 30 horas, donde he descubierto a amigos que no lo eran, y también a algunos aliados inesperados que bien se han preocupado por el bienestar de los Sabadú, bien me han remitido su apoyo por varios medios. Mi madre entró el vieres a las ocho de la mañana en una asamblea y ha vuelto hoy a las cuatro de la tarde. Cada vez que ella o alguno de sus compañeros salía del salón de actos, una marea de pasajeros y periodistas les arrojaban insultos y objetos. Porque el hecho de que los controladores hayan perdido algunos de sus derechos básicos no les da derecho, a su vez, a dejar a otros sin puente.
Una chica a la que consideraba cabal hasta hoy me ha dicho, literalmente, que siente mucho lo de mi madre pero que si la quieren linchar es por su culpa. Así.
No ha sido la única. Entre ayer y hoy he perdido amigos (que bien perdidos están), he recibido insultos, amenazas, y burlas. El mismo acoso moral que lleva viviendo el colectivo durante una año lo he recibido yo hoy. Solo por ser hija de una controladora.
Incluso una persona como Ignasi Guardans (ex director del ICAA que reprendió a Hernán Migoya por destapar la financiación irregular de “Soy un Pelele”, ex director del ICAA que al ser destituído se puso a denunciar la corrupción de un sector sobre el que él, en todo el tiempo que estuvo en el cargo, no hizo nada), puso esto en su Twitter: “Si conoces a un controlador aéreo, sácalo de su cómodo anonimato entre sus vecinos. Hacen daño a ciudadanos inocentes escondidos en la masa”. Ignasi Guardans invita a los ciudadanos a señalar con el dedo y decir a quién hay que linchar. Pero tras la declaración del estado de emergencia, ya no hace falta. Cada vez que alguien se queje, podrá entrar el Ejército a poner orden incluso a punta de pistola.
Espero que esto lo recordéis cuando vayan a por vosotros, cosa que pasará porque el problema es que el Gobierno no solo no es solvente, sino que además no ha sabido controlar el problema en más de diez meses de negociación. Se pide cárcel para los controladores, pero muy pocos piden el cese de un Ministro incompetente. Y digo cese, no cárcel ni horca ni apaleamiento.
Acordaos de esto también cada vez que un jefe os diga que os vais a quedar unas horitas extra que no vais a cobrar. Cuando os cambien el turno sin previo aviso, cuando cobréis menos que vuestros compañeros por ser jóvenes o porque sí. Acordáos cuando tengáis que firmar contratos draconianos para poder tener un tabajo, y también cuando busquéis un segundo trabajo. Y cuando, después de una rajadita en la pausa del piti, nadie respalde esa petición que habéis estado hablando todo. Cuando convoquéis una manifestación y no vaya ni el tato. Cuando queráis dar vuestra versión y la gente os responda con insultos o sarcasmos. Cuando os digan que hay muchos parados deseando hacer vuestro trabajo por menos. Y cuando os digan que vuestro trabajo o merece un sueldo mejor porque no tenéis carrera, o porque vuestra carrera no servía para nada, o porque hasta un idiota podría hacerlo. Acordaos de todo esto porque, si no hubiéramos sido tan insolidarios, nada de esto pasaría. Pero si pienso que todo esto no va conmigo, cuando me toque a mi, los demás pensarán que lo que a mi me pasa no va con ellos.
Pero no os preocupéis que vuestro penar terminará pronto: llegará la Eurocopa, llegarán las vacaciones, llegará el fin de semana, y todo se habrá olvidado.