lunes, 3 de mayo de 2010

El amor en la Alemania nacionalsocialista

¡Los nazis cantan canciones de amor!


Hace algunos años tenía la costumbre de imaginar todas las escenas importantes de la vida cotidiana como un musical. Espero que estéis al tanto del esfuerzo que esto supone. Es poner a tus conocidos a bailar, hacer coreografías, duetos, armonías, y coros. Luego lo extendí a todas las cosas. Es decir, todo se puede adaptar a un musical, hasta la situación más dura o más absurda. Cuantos más musicales descubro, más me convenzo de que es así.

Pero hace algunos años pensaba que había límites... Los de la decencia, sin ir más lejos. A todos nos gusta ver canciones que exaltan el amor, la amistad, el triunfo... De lo que, para mí, el ejemplo más exagerado es este (al menos en cine)... El "Love Medley", de Moulin Rouge.


Es tan cursi que es casi obsceno, pero, oye, no me canso de verlo.
Quizás a todo el mundo (casi) le gustó porque los protagonistas son una puta guapa y caucásica y un joven bohemio, pero aseado y apuesto. Es gente con la que, yo, no tendría problemas. Podrían ser mis compañeros de clase, mi mejores amigos, o mis vecinos. Y todos contentos.

Sin embargo, los límites de la decencia nos dicen que deberíamos, bueno, cortarnos un pelo a la hora de retratar a ciertos personajes.
Por eso, en varias conversaciones ha salido el tema de nazis que cantan canciones de amor.

Y es curioso, pero sólo conozco dos casos.

1. "Sonrisas y Lágrimas", con la canción "Sixteen going to Seventeen", en la que aprendemos que los chivatos también tienen corazón y se pueden enamorar de las pijas bávaras.



2. "Los Productores", con "Privamera para Hitler", gracias a la cual podemos ver a Hitler con mejores ojos


Se que son dos canciones pegadizas que nos hacen replantearnos las ideas que nos han impuesto los Aliados con su aplastante, pero poco romántico, triunfo. Me pregunto si, en caso de que el mundo fuera como en "El hombre en el castillo", tendríamos una cinematografía llena de bellas canciones de amor cantadas por los hombres más apuestos de Europa que son, por supuesto, los arios.