martes, 26 de enero de 2010

Un ciclo para el 2009 (parte 2)

Segunda parte y cierre para hacer un fin de semana con las películas que más han significado para Jimina en este 2009, vistas en pantalla grande y estrenadas comercialmente en España durante ese año.



Anticristo. Grandes gilipolleces se han escrito a favor y en contra (sobre todo a favor) de la última película del danés más universal desde Hans Christian Andersen. Yo no me voy a meter a interpretar qué significan los zapatos del mismo pie, las piedras, las escenas del puente, las brujas, o el zorro que dice “Chaos Reigns”. Pero si una película sirve igual para que unos se hagan una camiseta, otros se queden con el corazón paralizado, y los de más allá se tiren de los pelos, ya es algo. Cuando se estrenó le pregunté al buen Carcamal si iba a ser flor de un día o si iba a ser de verdad el no va más. El decía que lo segundo, que lo segundo. Yo lo dudaba porque, aun sin haberla visto, ya tenía recelos sobre el nuevo súper hype de los blogueros festivaleros del canapé del mundo. Pero la vi y no puedo estar más de acuerdo. Y no me parece machista. Solo maravillosa. Yo tengo mi interpretación, pero os voy a hacer un regalo que no os ha hecho casi nadie: os la voy a ahorrar.


La crítica se dejó seducir por lo nítidas que se veían las gotitas. Los espectadores, por el zorro que habla.

Argumento: Una pareja se encierra en una casa y de ahí en adelante, cada espectador se imagina lo que le da la gana. Y se lo cuenta a todo el que tiene la desgracia de escucharle.

Mónica del Raval. Si fui a ver esta película es de pura chiripa. Último pase, Pequeño Cine Estudio, copia en DVD. El motivo, unas líneas en el Cahiers du Cinema. Humilde documental al que se le ve, solo un poquito, el plumero, “Mónica del Raval” es tan fresco como un granizado de limón con sabor a tiritas cogidas de la piscina. Entre asqueroso, familiar, festivo, e inquietante. Es la incierta historia de una mujer manchega que llega a Barcelona a hacer la calle, y que lo disfruta. Sólo por el dinero. Su familia, sus amigos, su entorno, y cómo la ciudad cambia mientras ella se hace mayor. Cuando dejé de leer con atención los créditos, solo quería aplaudir y gritar “¡Que la pongan otra vez!” (esto es del comic "Mis problemas con Amenábar" y si no me equivoco, a su vez, es de una anécdota vivida por Vivacoocoo).


La tal Mónica.

Encuentros en el fin del mundo. No se si la he visto este año o el anterior, y además, seguro que tiene su tiempo. Copia defectuosa, sonido-bolita, y una sala en la que sólo faltaba Riff-Raff dándote con el plumero. Ah, los cines de versión original del centro. Cuánto han hecho para desposeernos de nuestra dignidad. Herzog pasa de todo porque puede. Un hombre cuenta su historia a cámara y lo hace mal. Llega Herzog y en off, dice “lo que quiere decir es que…” , tapando al gafitas. Unos hombres aprenden a orientarse en la nieve con unos cubos sonrientes en la cabeza. Una mujer de errática trayectoria se mete entera en una maleta de mano para entretener a sus compañeros. En torno al documental no está la idea de lo que es la base, sino de que a la Antártida, solo van los colgados. A la salida del cine, la Sra. Sabadú, muy sonriente, me dice “Pues estaba pensando que a ti te pega estar ahí”. Nos alejamos rumbo a un tentenpie. No recuerdo qué comimos. Pero sí que en la escena más emotiva un pingüino se iba a morir a la blanca inmensidad. El público, enternecido, se partía el eje con sus andares.


La mayor parte del documental no es así. Esto es un anzuelo.

Los abrazos rotos. Los primeros diez minutos son una mierda pinchada en un palo. Todo el mundo actúa mal. El montaje es rarísimo. El diálogo parece una copia mala de esas que le hacían al pobre Almodóvar en los 90 cuando estaba de moda ser director novel. Y de repente, la película se desmadra y empieza una rarísima sobredosis de algo que, pese a no conocer de nada a Pedro Almodóvar, digo desde aquí que es autohomenaje. Sale Penélope Cruz vestida de Caballero del Zodíaco, Lanzarote, muchos Chanel de primeros noventa. La crítica en su mayoría la puso a caldo, y en los festivales no le dieron ni la hora, así que creo que dentro de unos años me daré la razón a mí misma. Aunque cuando me preguntan sus detractores por qué me ha gustado, resulta ser por los mismos motivos por los que ellos la odian.


El Caballero de Géminis

Glory to the filmmaker. Parece haber, en Japón, una subcorriente de robots gigantes que te dan con un palo y que aparecen en películas cómicas. Este recurso es utilizado por Kitano con gran acierto para recorrer su dilatada carrera como director. El que fuera presentador del mejor programa de autosuperación de la tv nipona (Humor Amarillo AKA Takeshi’s Castle) aparece ante nuestros ojos como un cineasta hecho polvo, un saco huero, un patatal yermo… intentando hacer las películas que le han dado la fama, pero sin éxito. Solo un viaje introspectivo le puede sacar de la desesperación creativa. Es cuando él, unido a una chica que siempre lleva consigo un pato de peluche, y su madre (de la chica, no del pato), se unen para nunca se sabe muy bien qué. O sí se sabe pero a mí ya se me ha olvidado. Tanto da. La vergüenza de Kitano hace que se convierta en un muñeco cada vez que no quiere enfrentarse a una situación, en una metáfora del estado anímico del propio director. Es todo lo que Takeshi’s no se atrevió a contarnos. Y sale un robot gigante con un palo.


El pitching de esta película tuvo que ser la leche.

El imaginario del Doctor Parnassus. Puede que esté cerca el tiempo en el que nadie quiera escuchar historias. El I Ching dice que en los tiempos de conformidad y mediocridad, nadie tiene tiempo para la fantasía. Pues algo así ha debido de entender Terry Gilliam, que le ha dedicado una película mientras al fondo se oye la sintonía de cierre del Windows. Es muy jorobado ir contra corriente.


Igualito que las de los Goya...

Mentiras y Gordas. Solo la Navidad, un reitegro del sorteo del Niño, y esta película, tienen el potencial de reunir a los amigos al mismo tiempo en el mismo sitio. En España se han tratado de hacer muchas películas high concept y casi todas han fracasado (y no sin razón), y aquí el más sencillo y básico de todos ha arrasado como Atila con su caballo. La gente que sale en la tele, en pelotas, metiéndose droga, follando, y diciendo y haciendo cosas, en definitiva, muy juveniles. Yo no sabía en su día quiénes eran los actores, porque no veo series de estas, y a día de hoy sigo sin saberlo. Solo se que son famosos y que son guapos. Las pocas veces que piso un estreno se quiénes son porque se diferencian de los demás en que tienen una nube de pesados con móvil con cámara dándoles la chapa. Con este párrafo no sólo quiero resaltar mi pureza de espíritu y mi vida ermitaña a medio camino entre Viernes y Ghandi, sino también señalar que estos guaperas son bastante normalitos. Lo que no desmerece el producto. No es una película constructiva, pero SPOILER al final uno muere con lo que se demuestra que la droga es mala FIN DEL SPOILER sobre todo si te metes doscientas rayas y eres un poquito corto. Creo que esta película va a crecer con el tiempo y que con “Historias del Kronen” , y “Los Chicos del Preu” dan una buena idea de lo que es España: no mover un dedo hasta que no le ves las orejas al lobo.


Ella está gorda, y el salmonete lo sabe.

Racing Dreams. Sin saber muy bien cómo era el famoso festival de Tribeca, y habiéndome quedado sin una sola entrada el último día, un hombre bajo un paraguas me vendió una entrada para la película que empezaba en los siguientes cinco minutos. Le dije que sí, le di mi dinero, y el caballero desapareció en las sombras, junto con su paraguas. Así fue como acabé en una sala en la que no cabía un alfiler, rodeada de lo más moderno de N.Y., para ver el documental ganador del Tribeca Film Festival (que os recomiendo que os hagáis fans en Facebook porque hacen un fantástico aprovechamiento de la citada red social, en vez de tanta granja y tanto test). El director, Marshall Curry, había ganado el año pasado el Oscar al mejor documental y así es como habla de la gala. Como dicen en clase, any thoughts? Yo sí. Racing Dreams tiene a priori el tema que menos me podría interesar: carreras de coches de niños. No creo que fueran ni cinco minutos entre mi resoplido inicial y mi último pestañeo antes de que el documental acabase. Cómo el relato de un hobbie chorra puede convertirse en un análisis profundo, tierno, y nada manipulador de un grupo de familias, del sueño truncado, del crecimiento de unos preadolescentes, y de la diferencia de clases, es algo que sólo un equipo muy bueno y un director sobresalientes pueden lograr. No se si se va a estrenar en España, pero como sea, conseguid una copia.


It's a men's world, haga lo que haga esta pobre.

Eden Lake. La Muestra de cine fantástico y de Ciencia Ficción de Madrid es considerada por unos como el gran evento cinepajero de la temporada, y por otros como un vertedero conde te ponen los retales de Sitges y San Sebastian, cosidos por la graciosa mano de Leticia Dolera, que ejerce desde que Dios hizo al Hombre de maestra de ceremonias. Parche, apaño, lugar de reunión, o evento indispensable, lo cierto es que vamos en fila india, como las hormigas. Y a la salidad siempre regalan bombones y chocolatinas. Eden Lake es la historia de una pareja acomodada que va de fin de semana a un lago, y se encuentran a un grupo de canis que no para de dar por culo. Con esta premisa, en apariencia tan débil, James Watkins construye un ejercicio de escalada en el cabreo similar a “Esta casa es una ruina”. En la segunda, mientras creías estar divirtiéndote, lo que hacias era exasperarte (eso de mayor, porque de pequeño te parecía lo más todo quello), y en la primera, mientras crees estar viviendo una de aventuras y un thriller, acabar SPOILER gritando “mátalo” con los ojos inyectados en sangre FIN SPOILER cuando sabes que la chica le va a dar un golpe al niñato que lo va a dejar seco. En fin. Se ha debatido sobre esto de que genera violencia, que si los niños son unos malcriados, que si la culpa es de los padres. Pero si cuando están debajo de tu casa jugando al fútbol a las tres de la mañana les dices algo y pasan de tu cara quieres matarles, ¿qué no querrás hacerles si te SPOILER destrozan el coche FIN SPOILER?.


Hubo quien acusó a la película, también, de exagerada. Pero si quieres realidad, ve a chupar cine social a otro lado.

The Box. Richard Kelly tiene un talento que, quizás, le viene un poco grande. No porque sea un esto o un aquello (yo no le conozco de nada) sino porque la imaginación que maneja, las referencias, y la capacidad de guionizar y dirigir quedan en sus películas como dentro de una olla a presión. A mí me encanta hasta cuando sale mal. No es el caso de The Box, pero vaya leche que se dió con Southland Tales. Hay directores que le critican porque le tienen envidia cochina (se nota mucho), y del mismo modo creo que hay gente a la que le jode, sin más, que Kelly sea brillante. Y que esperan que haga otro film para decir "¡Sabíamos que no eras tan bueno, lo sabíamos!", pero lo siento mucho: es así de bueno. También hay quien dice que sus películas son demasiado enrevesadas. Bien, a mí me parece que son lo bastante claras. Hay fans a muerte que se han quedado en Donnie Darko, porque es un buen lugar en el que vivir. Pero en serio, que The Box es maravillosa. Aunque la conexión, bien a la vista, entre el Pecado Original, las mujeres y el dinero, es un poco molesta. ¿Cómo que las mujeres siempre son las que aprietan el botón?


La caja en cuestión parece un regalo del "Saber y Ganar"

Curiosidad, y posible trivial: Vi esta película con Carcamal. Durante todo el tiempo, creí que era una velada referencia a la paradoja que Richard Feynman gustaba de contar en las reuniones sociales. Como Feynman había trabajado en Física Cuántica, pensé que podría tener relación con la idea que se desarrolla en la película de pulsar el botón. Por otro lado, el padre de Kelly estuvo trabajando en el Mars Viking Lander (trasto para fotografiar la superficie de Marte), como el protagonista de The Box . Al salir, Carcamal me aclaró que estaba basado en un cuento corto de Richard Matheson (como de hecho, hubiera podido apreciar si hubiera mirado los créditos con algo más de atención). Aunque lo de Matheson no solo es más rápido sino que está en los créditos de la película, en imdb, y en un montón de fuentes, creo que mi teoría sobre Richard Feynman tiene algo de valor.


Y en fin, esta es la lista. Fuera se quedan, por muy poco, The September Issue, Los Límites del Control (y eso que aquí la puse verde), que se conoce que empieza a gustar al mes de haberla visto. En este caso en concreto, ahora creo que está muy bien, pero no volvería a verla ni loca, y si por un compromiso social o solidario tuviera que meterme en una sala a verla, ya me encargaría de quedarme dormida para no tragarme otra vez semejante pestiño. Pero el caso es que me ha quedado muy buen sabor de boca. No como con Permanent Vacation, que la he visto este año y ya se ha convertido en una de mis favoritas de todos los tiempos y que he visto, creo, cinco veces.

Me hubiera gustado ver La Vida Loca, de Christian Poveda, pero no ha podido ser. Fue visto y no visto. Lo mismo con Los Condenados. Hay películas que si no puedes verlas según las estrenan, ya no podrás nunca. Y a pesar de que alguna vocecilla por ahí diga que son estupendas, que son innovadoras, o que son lo que sea, nadie se acuerda de ellas. Tampoco van a estos premios tan glamurosos del cine español. Oh, os hubiera puesto Let The Right One In, pero la ví en Sitges en el 2008, la misma semana que conocí a Raza Becaria, y pertenece mucho a esa época, así que... se siente.

Y dentro de TRES días, enlazamos temas y hablamos del Expocomic, el periodismo, y Reflexiones de Repronto, a quien hace poco Raza Becaria entrevistó para su movidísimo blog de La Sexta. Aquí no va a haber entrevista, pero bueno.


PD: La relación entre Raúl Minchinela y el Expocomic es que una vez se le acercó un pajero y le dijo los cómics que se había comprado el propio Minchinela en unos pasados Salós. Escalofriante.

1 comentario:

Goio dijo...

A ver como se lo digo...

MENTIRAS Y GORDAS ES UNA PEDAZO DE PUTA MIERDA.

Y no sera porque yo me caracterice por posicionarme como enemigo de lo generacional, vamos...